Octubre a diciembre de 2016 (1era parte)

Vamos a intentar resumir nuestra aventura desde que llegamos a Familia Feliz hasta las vacaciones de verano.

Cuando llegamos al internado de noche tuvimos nuestra “bienvenida” supimos en menos de 3 minutos que este era el lugar donde Dios nos había mandado. Los niños estaban en lo que llamamos la “hora de estudio” que en ese entonces era de 18:30 a 20:00hs, estaban todos en el comedor y nos presentaron. Al segundo de haber terminado de presentarnos los niños vinieron (algunos corriendo) para saludarnos. Fue un momento muy lindo ya que muchos nos abrazaban, otros nos tocaban el pelo, otros nos miraban con esa mirada profunda que hasta te puede intimidar. La mayoria al saludarnos nos preguntaban cuanto tiempo nos ibamos a quedar viviendo allí. Ese fue el momento cuando supimos que ibamos a vivir cosas extraordinarias en ese lugar pero que los primeros en ser cambiados seriamos nosotros.

Llegamos al internado el 20 de octubre del 2016 ya que anteriormente pasamos 10 dias en Santa Cruz haciendo los trámites de la residencia. Quedaba un mes mas o menos de clases cuando llegamos. Ese tiempo fue para acomodarnos, acostumbrarnos a la rutina de actividades que tenian implementada y ver en que podiamos ayudar. Fue un tiempo lindo, tranquilo donde aprendimos a conocer a los chicos. Una vez Audrey estaba sentada con un grupito de chicas adelante del comedor que llamamos “casa grande” queriendo que ella les diera consejos. ¿Consejos de qué? Creo que no importaba, solo querían consejos de la vida en general. En esos momentos uno se da cuenta de que uno es pequeño frente a las grandes problemáticas de los chicos. Obviamente que por razones privadas no vamos a contar las situaciones particulares de cada niño, nuestro objetivo no es ese, pero nos pueden creer de que muchos han pasado por su vida por cosas que ningun niño en este planeta debería pasar.

“muchos han pasado por su vida por cosas que ningun niño en este planeta debería pasar.”

Desde el primer momento Emma adoptó como su juguete favorito la hamaca del árbol y nos llevó a la reflexión de que muchas veces los padres pretendemos “lo mejor” para nuestros hijos en cuestión de juegos, juguetes o entretenimientos, cuando en realidad los niños pueden ser felices con cosas mucho mas símples y con que pasemos tiempo con ellos.

El primer sábado en la escuela sabática tuvimos una clase super grande porque no estaban divididos por edades y fueron los más pequeños a la misma clase que habíamos preparado para Emma, así que cantaron y participaron felices de los cantos y las actividades. Tuvimos que hacer a mano las Biblias para la clase y algunas otras cosas para ilustrar las historias para los niños. 

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El medio de transporte que más utilizamos (ya que se rompió la camioneta unos días antes de que llegáramos) es el camión y Emma no quiere ir en la cabina nunca, le encanta viajar en la caja.

Bueno, para no cansarlos con mucha información de una sola vez, dejamos por aquí, pero trataremos de actualizar pronto la segunda parte 🙂

Que Dios los bendiga!

Pablo, Audrey y Emma

 

 

 

 

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Primer post

Bienvenidos a nuestro blog!

Somos una familia que eligió vivir como misioneros voluntarios al servicio de Dios donde Él nos guíe y hasta que Él lo permita.

Antes de seguir contándoles acerca de esta elección, nos presentamos: nuestra familia está compuesta por 3 personas y casi un ¼ de otra; Pablo (32 años, argentino), Audrey (28 años, francesa), Emma (2 y ½ años, argentina) y un futur@ integrante (bolivian@ 8 semanas de gestación).

Todo comenzó en mayo de  2016 en la ciudad de Salta, Argentina, donde vivíamos en ese momento.

Varios meses antes, habíamos decidido que Audrey estuviera en casa para que fuera quién eduque a Emma de la mejor forma posible a nuestra manera de ver, pero la difícil situación económica nos había llevado a que los 2 trabajos que tenía, no fueran suficientes para pagar las cuentas básicas para subsistir, entonces, debía buscar un tercer trabajo o Audrey debería volver a trabajar, teniendo que dejar atrás los planes de educar a Emma y debiendo poner a la pequeña en una guardería por el tiempo que ella trabajara.

“Coincidentemente” en esos meses comenzamos a juntarnos con dos familias de la misma iglesia a la que asistíamos para poder profundizar el estudio de la Biblia, orar y con la ayuda de Dios procurar mejorar nuestro estilo de vida, mientras esperamos su regreso por segunda vez.

Como esposos, aún desde que éramos novios, siempre tuvimos el anhelo de servir a Dios en lo que hiciera falta y muchas veces, por las diferentes situaciones que nos tocó pasar, esos sueños habían quedado de lado, pero ahora al encontrarnos en una “crisis”, tuvimos que re plantearnos muchas cosas y allí fue donde nos reencontramos de frente con las ganas de servir.

No sabíamos cómo, de qué forma ni en qué parte del mundo, pero Dios se encargó de todo una vez que decidimos dejar que nos guíe.

A todo esto, en algún momento de estos procesos de decisiones y cambios, le dije a mi esposa que en mi interior sentía el llamado a vivir como misioneros voluntarios (porque si bien siempre soñé con eso, sentí que algunas prédicas que habíamos escuchado recientemente, me invitaban a que sigamos ese camino).

Un sábado por la tarde luego de haber almorzado  en casa de unos amigos, tomé la tablet de ellos, busqué algunos proyectos misioneros y se la acerqué a Audrey para que viera si alguno le gustaba. Para mi asombro, en el término de media o una hora, ella había encontrado un proyecto que le llamaba mucho la atención y estaba entusiasmada en que busquemos información para ver si podíamos ir.

El día siguiente, dimos con un mail al cual escribimos y Miguel, el director del lugar nos contestó muy amablemente, brindándonos su teléfono y Facebook, para que estemos en contacto y evacuemos dudas acerca de qué se trataba el proyecto.

Resumiendo la historia, en los tres meses siguientes vendimos todas nuestras cosas, pagamos las cuentas y nos vinimos a vivir a Bolivia en Rurrenabaque, al orfanato y escuela de sostén propio: Familia Feliz (recuerden este nombre porque lo mencionaremos a menudo ).

Para las personas que nos conocen, saben que no provenimos de familias adineradas y que habiendo vendido todo lo que teníamos en Argentina (no teníamos casa propia), Dios nos ayudó a conseguir el dinero necesario para poder hacer los documentos en Bolivia.

Para algunos amigos, familiares o hermanos de iglesia, nuestra decisión les sonó a locura. ¿Cómo podríamos llevar a una nena de 2 años al medio de la selva, sin un ingreso fijo de dinero por mes, sin seguro médico y sin garantías económicas?

La verdad es que tenían razón: es una locura, y en ese entonces no teníamos seguridades de nada. Pero estando ya hace ya 8 meses aquí, les podemos asegurar de que es el mejor ámbito para una bebé de 2 años, que si bien no tenemos dinero en el banco, Dios se encargó de mimarnos de distintas formas (hasta pudimos ir de vacaciones 4 días a La Paz en semana santa). Y el hecho de no tener dinero hace que tengamos que depender de Él, es como colportar, tu sueldo te lo da Dios. No serán millones, no será en una fecha específica del mes, pero siempre llega cuando lo necesitamos y siempre sobra un poquito para comer algo rico o llevar a Emma a jugar a la cama elástica (saltarín). Y para ser francos con ustedes, esto es todo lo que necesitamos para ser felices.

Así que si somos locos, pero no nos arrepentimos de nuestra locura .

Este blog no tiene como intención “mostrar que somos superiores”, sino compartir con ustedes un poquito de lo mucho que Dios hace a diario por nosotros.

Esperamos que Dios los bendiga y nos encontramos en el próximo post.

P.D.: está iniciativa del blog, fue gracias al empujón que nos faltaba para compartir y se lo debemos a nuestra amiga Daniela de Salta, Argentina.