Primer post

Bienvenidos a nuestro blog!

Somos una familia que eligió vivir como misioneros voluntarios al servicio de Dios donde Él nos guíe y hasta que Él lo permita.

Antes de seguir contándoles acerca de esta elección, nos presentamos: nuestra familia está compuesta por 3 personas y casi un ¼ de otra; Pablo (32 años, argentino), Audrey (28 años, francesa), Emma (2 y ½ años, argentina) y un futur@ integrante (bolivian@ 8 semanas de gestación).

Todo comenzó en mayo de  2016 en la ciudad de Salta, Argentina, donde vivíamos en ese momento.

Varios meses antes, habíamos decidido que Audrey estuviera en casa para que fuera quién eduque a Emma de la mejor forma posible a nuestra manera de ver, pero la difícil situación económica nos había llevado a que los 2 trabajos que tenía, no fueran suficientes para pagar las cuentas básicas para subsistir, entonces, debía buscar un tercer trabajo o Audrey debería volver a trabajar, teniendo que dejar atrás los planes de educar a Emma y debiendo poner a la pequeña en una guardería por el tiempo que ella trabajara.

“Coincidentemente” en esos meses comenzamos a juntarnos con dos familias de la misma iglesia a la que asistíamos para poder profundizar el estudio de la Biblia, orar y con la ayuda de Dios procurar mejorar nuestro estilo de vida, mientras esperamos su regreso por segunda vez.

Como esposos, aún desde que éramos novios, siempre tuvimos el anhelo de servir a Dios en lo que hiciera falta y muchas veces, por las diferentes situaciones que nos tocó pasar, esos sueños habían quedado de lado, pero ahora al encontrarnos en una “crisis”, tuvimos que re plantearnos muchas cosas y allí fue donde nos reencontramos de frente con las ganas de servir.

No sabíamos cómo, de qué forma ni en qué parte del mundo, pero Dios se encargó de todo una vez que decidimos dejar que nos guíe.

A todo esto, en algún momento de estos procesos de decisiones y cambios, le dije a mi esposa que en mi interior sentía el llamado a vivir como misioneros voluntarios (porque si bien siempre soñé con eso, sentí que algunas prédicas que habíamos escuchado recientemente, me invitaban a que sigamos ese camino).

Un sábado por la tarde luego de haber almorzado  en casa de unos amigos, tomé la tablet de ellos, busqué algunos proyectos misioneros y se la acerqué a Audrey para que viera si alguno le gustaba. Para mi asombro, en el término de media o una hora, ella había encontrado un proyecto que le llamaba mucho la atención y estaba entusiasmada en que busquemos información para ver si podíamos ir.

El día siguiente, dimos con un mail al cual escribimos y Miguel, el director del lugar nos contestó muy amablemente, brindándonos su teléfono y Facebook, para que estemos en contacto y evacuemos dudas acerca de qué se trataba el proyecto.

Resumiendo la historia, en los tres meses siguientes vendimos todas nuestras cosas, pagamos las cuentas y nos vinimos a vivir a Bolivia en Rurrenabaque, al orfanato y escuela de sostén propio: Familia Feliz (recuerden este nombre porque lo mencionaremos a menudo ).

Para las personas que nos conocen, saben que no provenimos de familias adineradas y que habiendo vendido todo lo que teníamos en Argentina (no teníamos casa propia), Dios nos ayudó a conseguir el dinero necesario para poder hacer los documentos en Bolivia.

Para algunos amigos, familiares o hermanos de iglesia, nuestra decisión les sonó a locura. ¿Cómo podríamos llevar a una nena de 2 años al medio de la selva, sin un ingreso fijo de dinero por mes, sin seguro médico y sin garantías económicas?

La verdad es que tenían razón: es una locura, y en ese entonces no teníamos seguridades de nada. Pero estando ya hace ya 8 meses aquí, les podemos asegurar de que es el mejor ámbito para una bebé de 2 años, que si bien no tenemos dinero en el banco, Dios se encargó de mimarnos de distintas formas (hasta pudimos ir de vacaciones 4 días a La Paz en semana santa). Y el hecho de no tener dinero hace que tengamos que depender de Él, es como colportar, tu sueldo te lo da Dios. No serán millones, no será en una fecha específica del mes, pero siempre llega cuando lo necesitamos y siempre sobra un poquito para comer algo rico o llevar a Emma a jugar a la cama elástica (saltarín). Y para ser francos con ustedes, esto es todo lo que necesitamos para ser felices.

Así que si somos locos, pero no nos arrepentimos de nuestra locura .

Este blog no tiene como intención “mostrar que somos superiores”, sino compartir con ustedes un poquito de lo mucho que Dios hace a diario por nosotros.

Esperamos que Dios los bendiga y nos encontramos en el próximo post.

P.D.: está iniciativa del blog, fue gracias al empujón que nos faltaba para compartir y se lo debemos a nuestra amiga Daniela de Salta, Argentina.

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